Nuevos cimientos

Siento que el mundo es un magnífico lugar de expresiones., y este mundo, tan amplio, tan inmenso… es un generador continuo de cambios. A lo largo de la historia han surgido y surgen ideas, pensamientos, conocimientos, intenciones, acciones… que han dado y dan lugar a formas muy diversas; algunas progresan, otras parecen detenerse en el tiempo, y otras tantas desaparecen en su desarrollo.  Y así es la evolución: Nacimientos y muertes se suceden de forma continua en todos los aspectos de la vida, en las células de nuestro propio cuerpo, en las maneras de educar, de gobernar, de socializarse, de organizarse, de vivir… tal vez en un constante vaivén e impulso de “encuentro” que, parece, no se sabe muy bien cómo poner en práctica. Porque da miedo adentrarse en algo distinto, explorar lo nuevo: nuevas experiencias, nuevos encuentros, nuevas metodologías… nuevas actitudes. Da vértigo lo que se desconoce, porque da miedo dejar de agarrarse a lo de siempre, que, tal vez, creo es lo único, lo mejor… Da vértigo soltar, dejar de aferrarse con ese sentimiento de posesión que sólo desconfía… Da miedo tambalearse y sentir que algo se desmorona,  creer que se pierde el control. Da miedo dejar de pensar, soltar creencias y SENTIR, poner las manos en tu corazón. Da miedo dejar de fingir y SER. Da miedo Ser uno mismo.

Evolucionar es ser quien eres en cada paso, en cada momento vivido, siendo capaz de dejar atrás lo acontecido, con desapego, para generar así otro nuevo impulso, otro momento distinto, una nueva expresión. Es en cada paso y experiencia vivida que nos vamos transformando, nos vamos reconociendo, lo externo y lo interno se van acercando y quieren encontrarse, hacerse uno. Y esto es evolucionar. La evolución es Movimiento, dentro de mí, con el otro.

Y tal vez, lo que nos cuesta asimilar y digerir es precisamente “soltar” lo que ya no sirve, porque hemos mantenido por mucho tiempo el sentido y sentimiento de posesión para vivir, o mejor dicho, para “sobrevivir”.

La historia está llena de historias que están basadas en unos cimientos de control y luchas de poder, de actitudes jerárquicas, de posiciones rígidas,  que sólo llevan a vivir en estados de carencia, de posesión y de separación. En esta forma de sistema no es posible  el Bienestar, la Salud, la Prosperidad,  la Comunicación, la Evolución de la Vida, porque la vida es movimiento.

Si entendemos que las pérdidas no son pérdidas sino procesos de cambio, intenciones de evolución, seremos capaces de alegrarnos por tener la oportunidad de mejorar y participar en la construcción de unos nuevos cimientos donde cada uno es igual de importante que los demás porque es respetado como parte integrante, y no por su historia, sino porque forma parte de ella desde la responsabilidad y la autonomía de Estar y Ser quien Es. No existen ya peldaños para colocar a las personas, ya no se mira desde abajo o desde arriba sino de frente, respetando los espacios.

Del estancamiento al Movimiento.

                            De la separación a la Unidad.

                                              De la exclusión a la participación.

                                                          De la dependencia a la Responsabilidad.

Este texto de reflexión que a continuación os muestro es una invitación a descubrir la Coherencia en ti, a que te preguntes ¿qué es lo esencial en mí? Y que te contestes a ti, y sólo para ti, con sinceridad, y escuches lo que de verdad hace sonreír a tu corazón. Ahí encontrarás tu originalidad y tu coherencia; y eso que escuches, no lo juzgues… es la manera en la que el Amor quiere expresarse a través de ti.

Dedicado a todos los que, en estos momentos tan convulsos de la historia, se están atreviendo a partir de cero, a dejar las estructuras arcaicas, movidos por un impulso interno que sienten y que les lleva a vivir de otra manera, aunque el camino no se vea, aunque el camino sea incierto. Hay Confianza, y hay Corazón. Existen muchas historias de “carencias materiales” y sin embargo, partir de cero es partir “desnudo”, desprovisto de esos cimientos viejos, que han caído y han muerto, para generar otra clase de historias en las que se ha decidido, algunos hemos decidido, vivir desde otra esfera diferente, desde el Respeto y la Vida, desde el Movimiento.

Naciendo de nuevo… desde el AMOR!!

 

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Decido SER LIBRE

Mi corazón me dice una y otra vez que no hay nada que buscar.

Si miras fuera no estás dentro y si no estás dentro lo de fuera sigue siendo un teatro… y en este escenario ¿dónde está el corazón? Lo dejamos a un lado, lo apartamos, dejamos de escucharnos, de escuchar… En este teatro hay ruido, mucho ruido, fantasmas del pasado que reaparecen una y otra vez, historias que gritan desde el dolor y el sufrimiento, que agotan y castigan a un corazón sediento de LUZ. Interpretamos personajes, dejamos unos para coger otros… nos los inventamos de nuevo con diferentes disfraces y en medio de todo esto resurgen la tristeza, la desconfianza, la ira, el resentimiento, el enfado, la culpa, el desamparo, la violencia, el ansia de poder,  la manipulación, la humillación…  un juego donde disfrazarse de víctima o héroe arrastra un sin fin de emociones y sentimientos que se alimentan sin rumbo, queriendo desvelar a un ser que está en guerra consigo mismo, sólo consigo mismo. Mientras estamos en este escenario solemos culpar a los otros, juzgar y apuntar con el dedo, cambiar de escenario, buscar en lo de fuera la causa para así aliviarnos del dolor, las faltas, la soledad, las carencias, la envidia, las comparaciones, la pobreza, la frustración, las ausencias… cuando lo único que veo y escucho reflejado continuamente desde fuera es MI PROPIA AUSENCIA. Ésta es la única batalla que librar.

Liberarme del enfado conmigo mismo, liberarme del juicio hacia mi mismo, liberarme de la exigencia hacia mi mismo, de la crítica, del dolor, de la desesperanza y la desesperación de las que me he impregnado por no escucharme, por dejar que otros hayan ocupado “mi Casa”, un espacio sagrado, diáfano y con luz propia, auténtica, limpia y clara desde el origen, que siempre ha estado y está porque así SOY. Perdonarme por no haberme amado y respetado… perdonarme por la ausencia de AMOR hacia mi mismo, por retener los adornos que empañan y ahogan mi esencia. Mi propia ausencia es la condición que me hace estar en la continua incertidumbre y escasez. Hemos llenado nuestra “Casa” de ilusiones vanas, de conflictos y enredos grises, de pensamientos opacos, de experiencias turbias… Hemos cubierto nuestro ser de envoltorios sin color, de máscaras sin expresión, sin rostro definido y sin sonrisas. Preocupaciones a cuestas, fríos que paralizan, palabras ahogadas, sentimientos asfixiados, secretos, silencios… miedos que se repiten y quedan latentes de generación en generación. Miedo a la pérdida, a perder cuanto poseo, a perder una casa, mi familia… ¡desconfianza!, ¡posesión!… El deseo de posesión es lo que nos hace controlar, aferrarnos, apegarnos, y nuestra manera de apego material es igualmente un reflejo de nuestro apego a nuestra condición de estar preso, de no ser libre. Y…entonces… ¿qué es lo que temo? Temer la pobreza material, la soledad… es tener miedo a quedarme solo y desnudo, es tener miedo a mi propio SER, a mi Casa, a la Abundancia que hay en mí, es tener miedo a Recibirme… Mi ser, tu ser, es abundante desde el origen, luminoso y radiante. Mi ser, tu ser, no quiere estar ocupado sino LIBRE porque soy así, porque tú eres así. Libre es cuando sonrío, canto, respiro, amo, disfruto… y disfruto de lo único que sé hacer: SER YO MISMO.

Es hora de dejar de resistirse, de inventar excusas, de dudar… es hora de danzar, de hablar, de expresar, de crear, de sentir, de ser lo que soy… de confiar que soy digno de estar en mi propia Casa, de DISFRUTAR DE MI CASA. Es sencillo, mucho más sencillo de lo que parece… Pregúntate, siéntete… ¿cómo es tu Casa? Pon en orden tu casa, límpiala, cuídala, mímala, decórala como te pida tu corazón. ¿Cómo puedes ser dueño de algo que desconoces y que no reconoces? ¿Cómo quieres sentirte si no te escuchas? Atrévete a ser el dueño y amo de tu Casa. Tú tienes las llaves… Yo tengo las llaves, sólo yo. Confiar en abrir mi Casa es honrarme, estar dispuesto y permitirme AMAR y SER AMADO, el mejor regalo que puedo darme, el mejor regalo que puedo ofrecer a mis antepasados, mis raíces, y al mundo. Así es como evolucionamos, avanzamos y crecemos…

Agradece la presencia de todos los que aparecen y te encuentras porque lo único que han hecho es recordarte quién eres.

… Y de lo viejo surge lo nuevo… Las aguas removidas se calmarán y lo que estaba en penumbra se ilumina. “EL ORIGEN SOY YO”.

 Beatriz. 

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