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Desvelando la inocencia

 

 

niños

 

¿De cuántas formas hemos herido a nuestros corazones?

En el nombre de Dios, de dogmas y creencias religiosas, del amor, de la familia, de un ídolo, de la libertad, de la vida, de la patria…  de cuántas formas se ha alzado el puño y se ha tomado el testigo de la inocencia  disfrazándola con trajes y experiencias de dolor, de tragedias, de abusos, de víctimas y verdugos, de penitencias, de honores y reconocimientos, de salvaciones, de culpas, de castigos, de “hacer justicia”, de palos por las espaldas, de odio y violencia…

Y mi corazón me dice ahora que nunca hubo nada que salvar, ni que arreglar o sostener, nada que compensar, nada por lo que hacer justicia, y menos en nombre de nada ni de nadie; nada que hacer. Es la mirada del soberbio, del que aplasta porque sí, del que mira por encima y ni tan siquiera agradece la vida: tiene el corazón congelado.

Se ha vestido a la inocencia de codicia y orgullo, y se ha pasado de largo sin mirarla, sin escucharla. Jamás pidió que se la vistiera de otra cosa que no ES, y Es pura Vida, igual que tú, igual que el otro, igual que todo lo demás.

Mientras se disfraza a la inocencia el mismo juego se repite, el juego de las diferencias, de lo que es mejor, peor… y la inocencia no hace distinciones, no hace ajustes de cuentas, ni compensaciones… no rechaza, acepta e incluye porque ve la unidad. La inocencia recibe.

Sólo cuando se mira y se reconoce que somos iguales, los trajes se caen y el velo se aparta. El juego se ha terminado, algo nuevo florece.

Beatriz

para bea

Tocando el cielo en la tierra

Aquí os presento dos documentales, El Viaje de la Tortuga y El guerrero de la Basura. Dos ejemplos de determinación y constancia, dos historias que revelan el impulso y la fuerza de la Vida como un acto de Creación. Espero que os guste tanto como me han gustado a mí.

¡Disfrutar de estas hermosas historias!

El viaje de la tortuga es un” Viaje” que a mí me resulta similar al que puede estar haciendo cualquiera de nosotros. Un viaje definitivamente hermoso porque nos habla de apostar por la VIDA.

Tal vez los hombres no podemos entender tan grandes esfuerzos ante tan pocas posibilidades de conseguir un propósito. En un camino lleno de adversidades, las tortugas se proponen como único objetivo sobrevivir para hacer posible una futura generación. A pesar de todo y en contra de todo, las tortugas siguen cruzando el océano para volver al sitio que las vio nacer y posibilitar así la continuidad de la especie.

El viaje de la tortuga

https://www.youtube.com/

watch?v=ijcqtru93j4

Para poder visualizar el documental une los dos enlaces. Por derechos de autor no es posible reproducirlo directamente.

Muchas veces se habla de que esto o aquello es un ideal, una utopía; y en mi vocabulario cualquiera de estas palabras la sustituyo por el de Coherencia. Nos han metido demasiado en la cabeza el “no se puede”, “no puedes” y al final, casi de forma automática, te sale sin querer y te oyes a ti mismo diciendo “no puedo”.  Este documental es una muestra del “sí puedo”.

¿Hasta dónde puede llegar un hombre cuando su tenacidad y compromiso ético son abonados cada día? El protagonista de esta historia abre un camino diferente en medio de un torbellino de dificultades, puertas cerradas y blindadas e intereses oscuros…   Un ejemplo claro de cómo es posible tocar el cielo de la “utopía” en  la tierra de la realidad. ¡Claro que es posible!!! ¡Claro que se puede!!!  Un mundo diferente es posible cuando se hace sitio a propuestas nuevas, otras posibilidades que nacen de una nueva conciencia, que genera y regenera; que utiliza y reutiliza lo que hay, pero de otra forma, con otro uso distinto, con un nuevo sentido… aprovechando el material de forma ingeniosa, creando nuevas formas y contenidos con lo que nos ha llegado, lo que existe. Es lo bueno de la Creatividad, que Crea transformando; es capaz de ver esas posibilidades tan diversas, y es capaz de trascender sus propias necesidades porque siente que hay un presente y un futuro mejores, más sano, más saludable y más natural. Yo, al menos, así lo siento.

El guerrero de la basura